El Tour cierra el telón con un pacto en la etapa 15

La victoria se resolvió con un sprint de 12 corredores en un puerto de categoría especial.

El Tour de Francia vivió hoy uno de sus episodios más vergonzosos de su historia centenaria. Los corredores afrontaban, a las puertas de la tercera semana, una etapa de 175 km con dos puertos de primera categoría y uno Hors Catégorie en el final, el Grand Colombier, de 17 km al 7,1%.

Era la 15ª etapa, que en un desarrollo normal de una carrera de tres semanas es el momento de luchar con todas las fuerzas posibles por alcanzar el maillot amarillo y sentenciar la clasificación general. Pero no sucedió así. Los ciclistas escenificaron un vergonzoso pacto entre equipos en el que se han repartido de antemano los puestos y premios finales, en un puerto que vendría a equivaler al Tourmalet en cuanto a kilometraje y pendiente.

Poco importa el desarrollo de la etapa, la fuga, los puntos del maillot verde, de la montaña, cuando el fundamento último de la carrera, la clasificación general, está prostituido. Es inaudito que hayan llegado 12 corredores a un final como este jugándose la etapa al sprint. Es una situación que cuesta asimilar por el aficionado. Ya no digamos el que lleva viendo ciclismo desde hace ya bastantes años.

Con el paso de los días cada vez se sostienen menos las excusas del alto ritmo o de la velocidad. O del supuesto treno invencible del Jumbo-Visma. No es posible fundamentar con argumentos lógicos que un corredor que viene del ciclocross como Wout Van Aert impida que escaladores experimentados como Mikel Landa, Miguel Ángel López o Enric Mas aceleren y busquen la victoria.

Tampoco se entiende la actitud de un corredor joven, de gran talento y ambicioso como Pogacar hoy, si no es por un pacto entre equipos, para que los dos eslovenos se repartan el primer y segundo puesto y las victorias de etapa de montaña que restan.

No se comprende que corredores veteranos como Urán o Valverde, con un gran palmarés, que en pocos años verán las etapas por televisión desde su casa, porque es ley de vida, no aprovechen la oportunidad para realizar un último brindis al sol, atacar, exhibirse y llegar destacados a la meta. Da igual que ganes o no, pero te vas del deporte que te lo ha dado todo como profesional y persona de la mejor manera posible, brillando.

Lo único que se puede comprender hoy es la pérdida de tiempo de Quintana y Bernal. Simplemente su físico falló en el momento decisivo, por lo que no hay nada que reprocharles. Pero, no obstante, aún no lo tienen todo perdido. Si su cuerpo recupera bien en la jornada de descanso del lunes, ambos pueden brillar aún en la tercera semana y remontar.

No tienen mucho terreno, ya que las etapas alpinas no son tan duras como las de años anteriores. Pero aun así tienen montaña por delante, en la que pueden buscar una victoria de etapa y recortar tiempo. Incluso meterse aún en el podio, como premio de consolación. Quintana pierde ahora 5:08, y Bernal 8:25. No es un abismo y la historia del ciclismo ha demostrado muchas veces que esas diferencias pueden desaparecer en una sola jornada.

No hay que bajar los brazos, ni asumir que en el ciclismo moderno las remontadas no existen. Los infames directores deportivos, los que mueven recursos de empresas tras la tapadera de sus coches, no han inventado este deporte, ni lo puede controlar con su radio ni con sus softwares de vatios.

El ciclismo siempre estará por encima de esta lacra. Y si estos dos colombianos, heridos en su orgullo por la derrota, salen el martes a morder y a por la carrera, habrán hecho más por ellos mismos y por todos los seguidores que aman el Tour y el ciclismo que por la marca que representan o por el dinero que puedan ganar. Y lo primero, a la larga, aporta mucho más satisfacción y reconocimiento.

Por último, recalcar que este no es un deporte muerto porque su gran carrera esté pactada de antemano. Hay muchas carreras en el calendario ciclista, aparte de la francesa, y muchos buenos corredores que no están aquí y que, en otras pruebas, incluso en este momento, están dando espectáculo y dando lo mejor de sí mismos para seguir escribiendo la historia de este gran deporte. El más bonito y emocionante que existe y existirá.

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